Más de un centenar de personas se manifestaron este sábado por las calles de Washington, hasta llegar a la Casa Blanca, para pedir al presidente estadounidense, Barack Obama, que ponga fin a las deportaciones mientras no se llega a un acuerdo entre demócratas y republicanos para aprobar una reforma migratoria.
Bajo lemas como “Ni una más”, o “Dos millones son demasiadas”, los manifestantes, entre ellos activistas, inmigrantes, estudiantes o jornaleros, reivindicaron de nuevo el fin de las deportaciones, y la falta de acción desde el Congreso, y solicitaron a Obama que tome cartas en el asunto.
Marisa Franco, directora de la campaña “Ni una más” de la Red Nacional de Jornaleros de Estados Unidos, aseguró frente a los manifestantes que el presidente estadounidense no actúa al respecto por cuestiones políticas, y que su falta de acción no se debe a cuestiones legales.
“Parar las deportaciones es un trabajo enorme, pero empezamos a hacerlo persona por persona, ciudad por ciudad, estado por estado. Y lo seguimos haciendo desde aquí, desde la misma puerta de la Casa Blanca”, insistió Franco, jaleada por los asistentes.
“Estamos presionando al presidente para que tome medidas, y utilice su autoridad para parar las deportaciones. (…) Yo voté por él en 2008 y decía que quería venir a Washington para cambiar la política. Ahora venimos para ayudarle a eso, a cambiar la política”, agregó la activista, que consideró que el debate sobre la inmigración se ha convertido en un asunto “tóxico”.
La marcha de hoy en Washington, en el Día Nacional contra las Deportaciones, se suma a los casi 80 actos previstos entre vigilias y manifestaciones celebrados en las principales ciudades del país para exigir una reforma migratoria que legalice a los casi once millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.