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Última actualización de cifras ubica en 21 número de muertos por alud en Washington

Los equipos de limpieza retornaron este lunes al amanecer a las labores en el estado de Washington donde un alud de tierra sepultó un poblado dejando, al menos, 21 personas muertas y otras 30 desaparecidas, según la última actualización de las autoridades.

El deslizamiento de tierra casi al mediodía del sábado 22 de marzo en el Condado Snohomish embalsó el río Stilliguamish, depositó millones de metros cúbicos de fango, troncos, rocas y escombros sobre el caserío de Oso, que tenía poco más de 150 habitantes, y causó daños en la vecina localidad de Darrington.

Jason Biermann, del Departamento de Emergencias del condado, indicó que la cifra de víctimas fatales verificadas ha subido a 21, y añadió que el día relativamente soleado y seco el domingo ayudó a limpiar varios estanques de agua que complicaban las búsquedas.

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Biermann explicó que 15 de las víctimas fueron identificadas por el forense del Condado Snohomish, y 6 todavía no han podido serlo.

El domingo los trabajadores hallaron otros cuatro cadáveres pero no se añadirán a la lista oficial de víctimas mortales hasta que los examine la oficina forense.

Nueve días después del desastre, la lista de personas desaparecidas tiene 30 nombres, y el gobernador Jay Inslee, que visitó el área, prometió que continuará la búsqueda hasta localizar e identificar a todas las víctimas.

Decenas de bomberos y socorristas, junto con familiares de las víctimas, han estado trabajando con el apoyo de grandes topadoras y excavadoras, o a mano y pala, con el lodo hasta la cintura separando escombros con la esperanza de hallar víctimas.

El teniente Richard Burke, del Departamento de Bomberos de Bellevue, dijo al diario Seattle Times que los trabajadores deben lavarse constantemente para quitarse los compuestos contaminantes en los que se mezclan químicos de uso hogareño, gasolina y desechos humanos de los sistemas sépticos.

«Nos preocupa el peligro de disentería, tétanos, la contaminación», dijo Burke y añadió que «lo último que queremos es que algunos de esos contaminantes vayan a dar a las casas y a las familias».

Fuente imagen: EFE

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