Primer aniversario de la matanza escolar en la ciudad de Newtown

La pequeña ciudad de Newtown, en Connecticut (EE.UU.), vivirá este próximo sábado, en la intimidad y recogimiento el aniversario de la matanza en la escuela Sandy Hook, donde veinte niños y seis adultos fueron asesinados por un joven perturbado.

En un intento de no reabrir el horror de esa pesadilla, las autoridades no van a realizar ningún tipo de acto conmemorativo en recuerdo de las víctimas y han pedido expresamente a la prensa, especialmente a las cadenas de televisión, que no vayan a esa ciudad de Connecticut.

De hecho, el ayuntamiento ha solicitado a empresas, particulares e iglesias que no permitan que las camionetas de las cadenas de televisión aparquen en terrenos de su propiedad, y varias de las cadenas (al menos NBC, ABC y CNN) han anunciado ya que no piensan emitir desde la población.

“Deseamos fervientemente que las muchas personas que tienen buenos deseos hacia nosotros, y los medios de comunicación, nos dejen este momento para estar solos y tranquilos”, ha señalado la alcaldesa, Patricia Llodra.

Muchos familiares de las víctimas han dicho a sus amigos o vecinos que se irán de la ciudad durante el fin de semana para evitar revivir el drama.

El 14 de diciembre del año pasado, Adam Lanza, de 20 años, mató a tiros a su madre Nancy en la casa en la que ambos vivían y luego se dirigió fuertemente armado a la escuela, donde entró disparando sobre la puerta.

Luego asesinó a la directora y la psicóloga del centro, y posteriormente entró a dos salas de clase de primer curso, en las que asesinó a dos maestras, dos asistentes y veinte niños de 6 y 7 años.

Tras realizar 150 disparos en apenas cinco minutos con un fusil de asalto semiautomático, Adam Lanza se suicidó cuando llegó la policía, aunque tenía abundante munición y más armas (dos pistolas semiautomáticas).

Según un informe de la fiscalía del distrito, de 48 páginas, Adam Lanza padecía síndrome de Asperger, una variante del autismo que le ocasionaba muchos problemas de interacción social, agravados en los últimos meses, en los que sólo se comunicaba con su madre por correo electrónico aunque vivían en la misma casa.

Además, el joven era muy aficionado a los videojuegos violentos, tenía obsesión por las matanzas colectivas (se encontró en su habituación mucho material relacionado con estos sucesos) y su madre le había enseñado a manejar y disparar armas.

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