Charleston, SC. – Una caída histórica del crimen en ciudades de Estados Unidos precisa el nuevo informe del Council on Criminal Justice publicado en enero de 2026. En 2025, los homicidios reportados en grandes ciudades cayeron 21 % frente a 2024. La reducción equivale a 922 asesinatos menos en solo un año.
El estudio analizó datos mensuales de 40 grandes ciudades estadounidenses con series consistentes desde 2018. De ese grupo, 35 reportaron cifras completas de homicidios. Con base en esa muestra, la tasa nacional proyectada podría ubicarse cerca de 4 homicidios por cada 100 mil habitantes, el nivel más bajo documentado desde 1900.

Una caída profunda y sostenida tras el pico pandémico
Los gráficos del informe muestran que el punto más alto de violencia se registró en 2021. Ese año, la tasa promedio de homicidios alcanzó 18.6 por cada 100 mil habitantes. Para 2025, la cifra descendió a 10.4, lo que representa una caída acumulada del 44 % desde el pico.
El chart comparativo por ciudades refuerza la magnitud del fenómeno. Treinta y una de las 35 ciudades analizadas registraron descensos interanuales. Denver, Washington D. C. y Omaha encabezaron las reducciones con caídas cercanas al 40 %, mientras que solo una minoría mostró incrementos marginales.
Las ciudades más violentas lideran los descensos
Uno de los datos más reveladores surge del gráfico que clasifica a las ciudades según sus niveles históricos de homicidio. Las urbes con mayores tasas antes de la pandemia fueron, paradójicamente, las que lograron las reducciones más pronunciadas entre 2019 y 2025.
Baltimore destaca con una caída cercana al 60 % respecto a 2019. Chicago, Los Ángeles y Nueva York también muestran trayectorias descendentes claras, aunque con ritmos distintos. El patrón sugiere una corrección estructural más que un rebote estadístico temporal.

Menos violencia armada y menos delitos visibles
El descenso no se limita a homicidios. Según los gráficos por tipo de delito, los robos bajaron 23 % en 2025 frente a 2024 y 36 % en comparación con 2019. Los asaltos con arma de fuego cayeron 22 % en un solo año y 44 % desde su máximo en 2021.
El chart de carjackings muestra uno de los desplomes más pronunciados. La tasa promedio pasó de 46.7 por cada 100 000 habitantes en 2023 a 18.1 en 2025. Eso representa una caída del 61 %, con reducciones interanuales del 43 % solo en el último año.
Delitos patrimoniales también retroceden
Los gráficos de delitos no violentos confirman una tendencia similar. En 2025, los robos residenciales disminuyeron 17 %, los hurtos bajaron 11 % y el shoplifting retrocedió 10 %. El único delito con aumento fue el vinculado a drogas, con un alza del 7 %.
El robo de vehículos merece una lectura matizada. Aunque sigue 9 % por encima de los niveles de 2019, el chart muestra una caída del 27 % entre 2024 y 2025. San Francisco y Arlington lideraron los descensos, con reducciones cercanas al 45 %.
Comunidad latina: datos que contradicen estigmas
Un cruce demográfico relevante emerge al observar las ciudades con mayor presencia latina. Los datos muestran que urbes como Los Ángeles, El Paso, Phoenix, San Diego y Nueva York registraron descensos de homicidios iguales o superiores al promedio nacional.
No existe correlación estadística positiva entre el aumento de población inmigrante latina y el incremento de delitos violentos.
De hecho, estudios del Bureau of Justice Statistics indican que los inmigrantes, incluidos los indocumentados, tienen menor probabilidad de cometer homicidios o robos violentos que los nacidos en Estados Unidos.
Inmigración y crimen: una relación que no se sostiene
El informe también desmonta una narrativa recurrente en el debate público. Durante los años de mayor flujo migratorio reciente, entre 2021 y 2023, los homicidios comenzaron a descender en numerosas ciudades receptoras de inmigrantes.
Los charts comparativos muestran muestran que varias ciudades redujeron su violencia mientras aumentaba su población migrante. La evidencia apunta a factores estructurales como cohesión comunitaria, menor exposición a economías criminales y fuertes incentivos sociales para evitar cualquier contacto con el sistema penal.

Fuerzas federales y seguridad urbana
Otro elemento analizado es la presencia de fuerzas federales y Guardia Nacional en grandes ciudades. Los datos no muestran una relación causal entre esos despliegues y la caída del 21 % en homicidios registrada en 2025.
De hecho, muchas ciudades sin presencia federal permanente registraron descensos iguales o mayores que aquellas con despliegues visibles. Además, los gráficos temporales indican que la caída del crimen comenzó antes de la intensificación de esas medidas.
Una tendencia real, compleja y multicausal
Los autores del informe subrayan que los datos no prueban causalidad política directa. La reducción atraviesa administraciones, modelos policiales y políticas migratorias distintas. Factores sociales, tecnológicos y económicos aparecen como variables de fondo más consistentes.
En ese contexto, la caída histórica del crimen en ciudades de Estados Unidos no es una consigna optimista vacía. Es una conclusión respaldada por charts urbanos, series temporales y comparaciones demográficas que dibujan una tendencia clara. Estados Unidos cerró 2025 con uno de los niveles de violencia urbana más bajos jamás registrados, y los datos obligan a replantear muchos de los supuestos que han dominado el debate público.
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