La operación de EE.UU. en Venezuela respondió al control chino de minerales críticos y a la presencia militar de Irán y Rusia, no al petróleo.
La operación de EE.UU. en Venezuela respondió al control chino de minerales críticos y a la presencia militar de Irán y Rusia, no al petróleo. | Noticias El Informador. Foto Crédito: Getty Images

La operación militar ejecutada por Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero de 2026, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, no fue impulsada principalmente por el petróleo ni por el narcotráfico, como sugiere el discurso público. Según analistas de seguridad nacional, la decisión respondió a una evaluación estratégica del Pentágono centrada en minerales críticos y en la presencia simultánea de China, Irán y Rusia en territorio venezolano.

En el sistema de seguridad estadounidense, las operaciones de esta magnitud no se diseñan desde la retórica presidencial, sino desde el Pentágono, que evalúa amenazas, vulnerabilidades y prioridades estratégicas. El presidente autoriza y comunica políticamente una decisión que, en la práctica, ya ha sido considerada militarmente necesaria.


El petróleo no explica la intervención

Aunque el petróleo ha sido históricamente un detonante de intervenciones —como en Irak en 2003—, Venezuela en 2026 no cumple ese umbral estratégico. Su producción ronda los 700.000 barriles diarios, muy por debajo de su capacidad histórica y sin impacto decisivo en el mercado global. Además, su infraestructura petrolera está deteriorada y el país lleva años sancionado.

Si el petróleo hubiera sido el objetivo principal, la operación se habría producido en 2019, cuando la producción era mayor y el respaldo internacional más sólido. En cambio, la acción militar se ejecutó cuando los minerales críticos se convirtieron en prioridad absoluta para el Pentágono.


Minerales críticos: el nuevo petróleo del siglo XXI

El Departamento de Defensa de EE.UU. destinó 7.500 millones de dólares a asegurar el suministro de minerales estratégicos, esenciales para la fabricación de armas modernas. Estados Unidos depende totalmente de importaciones para 12 minerales críticos y en más de un 50% para otros 28.

China controla entre el 60% y el 95% del procesamiento global de muchos de estos minerales, y el 91% de las tierras raras. En abril de 2025, Pekín demostró su disposición a usar esa dependencia como arma geopolítica, restringiendo exportaciones.


Venezuela: un tesoro geológico bajo control chino

El Arco Minero del Orinoco, que abarca más de 111.000 km², contiene coltán (tántalo), tierras raras, cobalto, bauxita y otros minerales esenciales para sistemas de misiles, radares, aviones de combate y electrónica militar.

Investigaciones documentaron que compradores chinos operaban directamente en las minas, coordinando con grupos armados y fuerzas de seguridad venezolanas. El régimen de Maduro creó centros oficiales de acopio donde empresas chinas participaron desde el inicio, garantizando que los minerales fluyeran hacia refinerías chinas, incluso burlando sanciones mediante rutas en Colombia.

Para el Pentágono, esto implicaba que materiales clave para armas estadounidenses podían estar pasando por cadenas de suministro controladas por China, una vulnerabilidad inaceptable en un escenario de conflicto global.


Irán: fábricas de drones en el hemisferio occidental

Irán, a través de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y Hezbollah, estableció en Venezuela instalaciones para fabricar drones de ataque con alcance de hasta 2.000 kilómetros, capaces de cubrir el Caribe y el sur de Estados Unidos.

No se trata de simples ventas de armas, sino de una presencia militar-industrial permanente, complementada con misiles antibuque y redes de inteligencia. Para Washington, esto representaba proyección de poder hostil a 1.200 millas de Miami.


Rusia: integración militar en el Caribe

Rusia desplegó más de 120 asesores militares, sistemas de defensa aérea, radares y entrenamiento en inteligencia y guerra electrónica. La combinación de radares rusos y sistemas de comunicación chinos creó un entorno de negación de acceso (A2/AD) en el Caribe, algo que el Pentágono considera intolerable tan cerca del territorio estadounidense.


Tres adversarios, una sola respuesta

Desde la perspectiva del Pentágono, Venezuela se convirtió en el único país del hemisferio occidental donde China, Irán y Rusia operaban simultáneamente, reforzándose entre sí:

  • China controlando minerales estratégicos
  • Irán fabricando armas ofensivas
  • Rusia integrando capacidades militares

La operación buscó romper esa convergencia: eliminar el marco político que la permitía, desmantelar infraestructura militar adversaria y reconfigurar el acceso a recursos estratégicos.


Conclusión: el verdadero cálculo estratégico

El discurso público sobre petróleo sirve como narrativa política interna, pero la lógica real es otra. Así como el petróleo definió la geopolítica del siglo XX, los minerales críticos definen la del siglo XXI.

El Pentágono no actuó por ideología ni por retórica electoral, sino porque permitir que tres potencias rivales consolidaran presencia estratégica en Venezuela superó el umbral de riesgo aceptable para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Editor encargado de El Informador Newspaper. Graduado en Publicidad y Mercadeo. Actor y Presentador de Televisión. Locutor. Voice Over.