El conflicto geopolítico en el extranjero ha comenzado a desestabilizar el suministro global de energía, impactando directamente en el bolsillo de los consumidores. La creciente tensión y las amenazas en el Estrecho de Ormuz han provocado un repunte sostenido en los precios del gas y el petróleo.
El Estrecho de Ormuz: Un punto crítico para el petróleo mundial
El Estrecho de Ormuz es una de las arterias comerciales más importantes del planeta. Actualmente, el 20% del petróleo mundial circula por este canal. Sin embargo, debido a las amenazas de ataques a buques de carga, el tráfico marítimo se ha reducido drásticamente a solo un 10% de su capacidad habitual.
Esta ralentización no solo afecta al suministro de combustible, sino que amenaza con generar un efecto dominó en la logística internacional.
Impacto en los puertos de EE. UU.: El caso de Charleston
La crisis energética pronto podría traducirse en cuellos de botella en puntos estratégicos como el Puerto de Charleston, el octavo puerto de contenedores más grande de Estados Unidos. A pesar de su reputación por su alta productividad, la interrupción de las rutas globales es inevitable.
El Dr. John Dickens, profesor de Gestión de la Cadena de Suministro en The Citadel, advierte que los efectos ya son palpables:
«Vivo en Summerville y, de la noche a la mañana, el precio de la gasolina se disparó 50 centavos. Las interrupciones internacionales nos afectan localmente de forma inmediata», explica Dickens.
Rutas más largas y menor capacidad logística
Para evitar zonas de conflicto, las navieras han comenzado a desviar sus barcos, lo que implica:
- Aumento en los plazos de entrega: Los retrasos estimados oscilan entre 14 y 21 días.
- Capacidad limitada: No es posible crear flotas nuevas de forma inmediata; al recorrer rutas más largas, los barcos tardan más en volver a estar disponibles.
- Encarecimiento del transporte: Más días de navegación equivalen a un mayor consumo de combustible y costes operativos.
Lecciones de la COVID-19: Resiliencia y suministro
A pesar del panorama, Dickens señala que la industria está mejor preparada que durante la pandemia. Las empresas han aprendido a ser más robustas mediante:
- Nearshoring: Trasladar la producción a países más cercanos para reducir la dependencia de rutas transoceánicas.
- Inventario de emergencia: Mantener reservas estratégicas para amortiguar perturbaciones en el sistema.
¿Qué productos subirán de precio?
Según los expertos, el impacto se sentirá de forma escalonada. Mientras que la gasolina reacciona al instante por ser un mercado global, otros productos tangibles (alimentos, bienes de consumo) verán un aumento nominal en las próximas semanas.
Recomendación para el consumidor: Los especialistas instan a mantener la calma. «No actúen de forma irracional acumulando productos como papel higiénico o gasolina», advierte Dickens. Un consumo racional permitirá que la oferta y la demanda se estabilicen sin colapsar el mercado.
