Comunidades expuestas al calor extremo, inundaciones y contaminación muestran mayor preocupación por los efectos inmediatos, pero no necesariamente por el calentamiento global, revela una investigación de Yale y George Mason.
Un nuevo estudio realizado por investigadores de las universidades de Yale y George Mason concluye que vivir en una comunidad altamente vulnerable al cambio climático no hace que las personas estén más preocupadas por el calentamiento global que el resto de los estadounidenses.
Sin embargo, quienes residen en estas llamadas «comunidades de primera línea» sí manifiestan una mayor inquietud por problemas concretos que afectan su vida diaria, como las olas de calor, los cortes de electricidad, las inundaciones y la contaminación.
La investigación, publicada en la revista científica One Earth, analizó seis años de datos de encuestas nacionales y la información geográfica de más de 6,000 participantes en todo Estados Unidos.
Las preocupaciones cambian cuando el problema se vive de cerca
El estudio encontró que el 65 % de los estadounidenses, tanto dentro como fuera de las comunidades más vulnerables, afirma estar preocupado por el aumento de la temperatura global.
No obstante, cuando se trata de amenazas específicas, las diferencias son evidentes:
- 52 % de los residentes de comunidades vulnerables expresó preocupación por el calor extremo, frente al 42 % del resto de la población.
- 48 % manifestó inquietud por los cortes de energía, mientras que en otras comunidades la cifra fue del 36 %.
Según los investigadores, las personas reaccionan con mayor intensidad ante los riesgos que experimentan directamente en su entorno que frente a conceptos generales como el cambio climático.
El cambio climático compite con otros problemas cotidianos
Jennifer Carman, autora principal del estudio y directora de estrategia de encuestas del Programa de Yale sobre Comunicación del Cambio Climático, explicó que la falta de mayor preocupación por el calentamiento global no significa indiferencia.
«Las personas que viven en estas comunidades enfrentan múltiples desafíos al mismo tiempo, como la inseguridad económica, la contaminación, los problemas de salud y el riesgo de perder su vivienda. El cambio climático termina siendo una preocupación más entre muchas otras», señaló la investigadora.
El estudio también advierte que muchos residentes de estas comunidades tienen menos acceso a información sobre la crisis climática y son menos propensos a conocer el consenso científico sobre el fenómeno.
Una brecha de comunicación, no de interés
Uno de los hallazgos más importantes es que el problema no parece ser la falta de interés, sino la manera en que se comunica el tema.
Los investigadores sostienen que muchas personas viven los efectos del cambio climático sin asociarlos directamente con ese concepto.
Por ello, recomiendan que gobiernos, organizaciones comunitarias y entidades sin fines de lucro enfoquen sus mensajes en problemas concretos que afectan a cada comunidad, como el calor extremo, la calidad del aire, las inundaciones o los cortes de electricidad, en lugar de utilizar mensajes abstractos sobre el calentamiento global.
Una herramienta para mejorar las políticas públicas
Los autores consideran que los resultados pueden ayudar a orientar mejor las inversiones públicas y privadas en comunidades vulnerables.
Entre las recomendaciones destacan fortalecer la participación de líderes comunitarios, escuchar directamente las necesidades de los residentes y vincular claramente los proyectos de infraestructura, vivienda, resiliencia climática y salud pública con beneficios visibles para la población.
Para los investigadores, comprender cómo las personas perciben los riesgos climáticos permitirá diseñar estrategias más efectivas para preparar a las comunidades frente a los desafíos ambientales del futuro.
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