Overview:
Una sobreviviente de trata sexual en Carolina del Sur encuentra esperanza y reconstruye su vida gracias a The Formation Project, una organización en North Charleston que apoya a víctimas de explotación. El caso refleja el trabajo de la Tri-County Human Trafficking Task Force, que combate la trata de personas en los condados de Charleston, Berkeley y Dorchester
NORTH CHARLESTON, SC — The Formation Project, una organización sin fines de lucro que brinda apoyo a sobrevivientes de la trata de personas en Carolina del Sur.
Justina, una mujer de 37 años, llegó a esa organización en busca de algo que durante años le fue negado: seguridad y libertad. Por más de dos décadas, fue víctima de trata sexual, controlada por hombres que conocía y en muchos casos amaba.
“Saber que nunca más tendré que dejar que un hombre controle mi vida o me obligue a tener sexo por dinero… es un alivio”, dice Justina.
Una vida marcada por el abuso y la explotación
Justina solo usa su primer nombre porque aún siente vergüenza. Su historia comenzó cuando tenía 17 años. Perdió la custodia de su hija por adicción a las drogas y comenzó a trabajar como bailarina exótica para conseguir dinero rápido.
Fue en un club donde conoció a un hombre que parecía ser su pareja, pero que pronto la convenció de prostituirse con otros hombres. Él se quedaba con todo el dinero. Luego, Justina cayó en redes aún más peligrosas, donde era golpeada junto a otras mujeres como advertencia.
“Me asusté como nunca antes. En cada situación, alguien que me conocía tomaba el control de mi vida.”
Solo en prisión podía mantenerse sobria. Y fue precisamente la pandemia de COVID-19 lo que cambió su destino: las restricciones en la cárcel la obligaron a participar en un programa de rehabilitación, donde conoció a una voluntaria de The Formation Project. Allí entendió que era una víctima de trata y que no debía culparse más.
Tri-County Human Trafficking Task Force: una alianza contra la trata
La Fuerza de Tarea Contra la Trata Humana del Tri-County (Charleston, Berkeley y Dorchester) fue creada en 2018 por la abogada Brooke Burris y la especialista en inteligencia Lauren Knapp. Reunieron a policías, fiscales y voluntarios para combatir la trata sexual y laboral en la región.
“Muchas veces, la víctima no se identifica como tal porque ha sido manipulada emocionalmente por su agresor”, explica Burris.
Uno de los avances más importantes fue la creación de una herramienta de detección en cárceles. Esta permite identificar a posibles víctimas desde el momento en que son arrestadas, ya que suelen ser detenidas por delitos relacionados con drogas o armas —no por prostitución directamente.
¿Quiénes son las víctimas?
Según la profesora Leslie Hill, de The Citadel, las víctimas de trata suelen ser personas pobres, sin hogar, con adicciones o problemas de salud mental. El sistema judicial, dice, no está diseñado para reconocerlas como víctimas.
Por eso, una vez identificadas, los voluntarios de la fuerza de tarea intentan contactarlas antes de que los traficantes las liberen bajo fianza. Se les ofrece refugio, atención médica y consejería.
Desde octubre, casi 100 víctimas han sido asistidas gracias a este trabajo conjunto con agencias como la Oficina del Fiscal del Primer Circuito Judicial.
“A veces llegan acusadas de un crimen, pero en el juicio descubrimos que en realidad fueron explotadas. Entonces cambiamos los cargos para que reflejen la verdad”, señala la fiscal Kelly LaPlante.
Capacitación obligatoria y nuevas leyes
La fuerza de tarea propone ahora una ley que exija capacitación obligatoria para trabajadores de salud, ya que muchas víctimas acuden a clínicas mientras están siendo explotadas.
La historia de Justina es una prueba viviente de que este enfoque salva vidas. Hoy, reconstruye la relación con su hija, ya adulta, y espera un nuevo bebé.
En su brazo lleva tatuado un corazón negro con una frase: “Mi historia no ha terminado”. Para Justina, su historia apenas comienza.
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