WASHINGTON, 6 sep (EFE). — El Gobierno del presidente Donald Trump busca deportar a Kilmar Ábrego García, un salvadoreño convertido en uno de los rostros más visibles de la lucha por el debido proceso de los inmigrantes en Estados Unidos, hacia Esuatini, un pequeño país en el sur de África.
Según reportaron varios medios, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) explicó a los abogados de Ábrego García que, debido a sus declaraciones de temor a ser expulsado a distintas naciones, se le asignó este nuevo destino.
«Esa afirmación de miedo es difícil de tomar en serio, especialmente considerando que usted ha declarado (a través de sus abogados) que teme persecución o tortura en al menos 22 países diferentes», señaló el DHS en un escrito. «No obstante, por la presente le notificamos que su nuevo país de expulsión es Esuatini, en África».
Un caso marcado por detenciones y deportaciones
Ábrego García huyó de El Salvador hace más de una década tras recibir amenazas de pandillas. Vivía en Maryland junto a su esposa y tres hijos cuando fue arrestado a inicios de este año.
En un episodio confuso, fue deportado por un “error administrativo” a El Salvador, donde pasó varios meses detenido en la cárcel de máxima seguridad CECOT, pese a que contaba con un beneficio migratorio que impedía su expulsión. Tras una batalla legal, el Gobierno de Trump lo retornó a EE.UU., pero volvió a ser detenido y permanece bajo custodia migratoria.
A finales de agosto, las autoridades revelaron que planeaban enviarlo a Uganda, pero sus abogados solicitaron la reapertura de su caso de asilo político. Su primera petición fue rechazada en 2019 por haber sido presentada fuera de plazo, aunque un juez evitó entonces su deportación al considerar que su vida corría peligro en El Salvador.
La postura de la Casa Blanca y ICE
La Casa Blanca ha reiterado que su meta es expulsar a Ábrego García, a quien señalan como una persona “peligrosa” con supuestos vínculos con pandillas salvadoreñas.
Con ese argumento, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) lo arrestó nuevamente el lunes pasado, tras acudir a una cita en sus oficinas en Baltimore (Maryland). Ese mismo día, el DHS informó que estaba en proceso de ser deportado a Uganda, aunque la orden más reciente establece a Esuatini como destino final.
El caso sigue bajo revisión judicial, mientras organizaciones pro inmigrantes denuncian que la situación de Ábrego refleja las dificultades que enfrentan miles de personas que buscan asilo en Estados Unidos.
