Fotografía de archivo fechada el 21 de abril de 2015 que muestra al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, durante una entrevista con EFE en el Hotel 4 Estaciones de Washington (EE.UU). EFE/ Lenin Nolly
Fotografía de archivo fechada el 21 de abril de 2015 que muestra al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, durante una entrevista con EFE en el Hotel 4 Estaciones de Washington (EE.UU). EFE/ Lenin Nolly

El ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández (2014-2022) fue declarado este viernes culpable de tres cargos de narcotráfico y armas por un jurado de Nueva York, tras un juicio que se ha demorado poco más de dos semanas.

Hernández, que espera ahora a que el juez Kevin Castel dicte su sentencia, se convertirá así en el mandatario latinoamericano de mayor rango condenado por narcotráfico tras el caso del panameño Manuel Antonio Noriega, condenado en 1992 en un juzgado de Florida a 40 años de cárcel por sus conexiones con el cartel de Medellín colombiano.

Hernández escuchó estoico la sentencia, sin ningún gesto, pero al levantarse de la silla y salir de la sala, se volteó hacia el público, miró a sus dos cuñadas -su esposa no viajó por haberle negado EEUU el visado- y les dijo: «Soy inocente. Les quiero mucho, díganselo al mundo«.

Medio centenar de hondureños que se encontraban a las afueras del tribunal comenzaron de inmediato a celebrar el veredicto, que puede costar a Hernández varias cadenas perpetuas.

El cargo de «conspirar para importar cocaína» conlleva una sentencia de entre 10 años y la perpetuidad; el de «usar y portar ametralladoras y otros dispositivos destructivos» para introducir droga se castiga entre 30 años y la perpetuidad; y el de «conspirar para usar y portar ametralladoras» para la importación de droga también tiene una pena máxima de perpetuidad.

El juez Kevin Castel ha retenido así los tres cargos que presentó contra él la Fiscalía en nombre del Gobierno de Estados Unidos, que ha dicho en repetidas ocasiones que Hernández «participó en una conspiración corrupta y violenta de narcotráfico para facilitar la importación de cientos de miles de kilogramos de cocaína a los Estados Unidos«.

Aunque durante el juicio no se han visto pruebas concluyentes -en forma de videos, audios o comunicaciones interceptadas- que incriminen a Hernández, de 55 años, el jurado ha sido convencido por los testimonios aportados por notorios narcotraficantes que han declarado contra él después de haberse declarado culpables ante la justicia estadounidense, presumiblemente en busca de beneficios carcelarios.