Overview:
La eliminación del programa “Construyendo Infraestructura y Comunidades Resilientes”, (BRIC) y otros fondos de mitigación ha dejado a gobiernos locales con menos recursos para prepararse antes de los desastres. En Carolina del Norte, familias latinas recibieron apoyo de personal bilingüe tras el Huracán Helene en 2024, mientras que en Florida y Carolina del Sur varios proyectos quedaron en pausa tras los recortes anunciados en 2025 por la administración del presidente Donald Trump.
En octubre del 2024, pocos días después del paso del Huracán Helene por el oeste de Carolina del Norte, Cecilia Delfín hacía fila junto a su madre en un centro comunitario. “El Centro nos ayuda mucho porque tenemos problemas con la solicitud de FEMA por el idioma”, explicó.
Agregó que era la primera vez que enfrentaba una situación así: “He estado aquí alrededor de 27 años y nunca viví algo como esto”. Mientras tanto, voluntarias locales habían instalado mesas con personal bilingüe para asistir a las familias en la tramitación de sus solicitudes.
Recortes a programas clave de prevención
Hasta 2024, FEMA financiaba proyectos preventivos mediante programas como Building Resilient Infrastructure and Communities (BRIC), que otorgaba fondos para reforzar techos, construir diques o mejorar drenajes antes de la temporada de huracanes, y Flood Mitigation Assistance (FMA), enfocado en reducir riesgos de inundación en comunidades vulnerables.
Sin embargo, en abril de 2025, el gobierno de Donald Trump anunció la cancelación de BRIC y aproximadamente 300 millones de dólares destinados a Florida, calificando el programa como “desperdiciado y politizado”. Además, se cancelaron solicitudes pendientes entre 2020 y 2023 y los fondos no usados se devolverán al Tesoro. El Urban Institute advirtió que esta decisión dejará a muchas comunidades más expuestas frente a futuros desastres.
En Mount Pleasant, Carolina del Sur, las autoridades locales señalaron que podrían perder unos 5,4 millones de dólares destinados a drenaje y control de inundaciones. “Si ocurre un evento catastrófico, sabemos que tendremos que depender mucho más del estado”, explicó Christina Springston, directora de las oficinas ejecutivas locales.
Reducción de personal y cobertura limitada
Desde principios de 2025, FEMA ha perdido más de 2,000 empleados, incluyendo coordinadores regionales, inspectores de daños y personal bilingüe, según la Government Accountability Office (GAO). Esta reducción ha ralentizado inspecciones, retrasado pagos de asistencia y dejado sin cobertura varias oficinas en estados propensos a huracanes.
Familias latinas como la de Cecilia Delfín recibieron asistencia de personal bilingüe en 2024. Entre ellas estaba Weidi Munguía, madre hondureña que buscaba apoyo para sus dos hijas nacidas en EE.UU.: “Antes venían antes de la tormenta… ahora parece que solo vienen a contar los daños”, dijo.
Con menos personal y sin los programas de preparación previos, muchas familias enfrentan hoy una mayor vulnerabilidad frente a huracanes y desastres naturales.
