El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, aterrizó este martes en Barranquilla, Colombia, marcando el comienzo de una gira diplomática por Sudamérica. Además, la gira incluye paradas estratégicas en Perú y Ecuador. El recorrido busca consolidar un bloque de gobiernos afines y reforzar la cooperación económica. También pretende combatir el crimen transnacional bajo la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Washington.
Ampliación de la iniciativa militar Escudo de las Américas
Durante su llegada al litoral caribeño colombiano, Rubio anunció la pronta incorporación de Perú a la iniciativa militar Escudo de las Américas. Este proyecto integra la cooperación en defensa entre Estados Unidos y diversos gobiernos regionales. Por otro lado, se suman países como Argentina, El Salvador, Chile, Ecuador, Paraguay, Honduras y República Dominicana.
El canciller colombiano, Omar Bula, señaló que la visita representa una oportunidad para reestructurar las relaciones bilaterales entre Bogotá y Washington. Esto ocurre tras el mandato del expresidente Gustavo Petro.
Contención de potencias extranjeras y agenda económica
En una columna de opinión difundida en medios latinoamericanos, el jefe de la diplomacia estadounidense advirtió sobre la presencia de actores extrarregionales respaldados por estados extranjeros. Estos incluyen un énfasis en China. Además, los acusó de implementar prácticas económicas depredadoras.
Puntos clave de la estrategia estadounidense en la región:
- Seguridad y defensa: Fortalecimiento del combate contra organizaciones dedicadas al narcotráfico y al crimen organizado transnacional.
- Acuerdos comerciales: Negociación de convenios bilaterales para impulsar la colaboración económica.
- Geopolítica: Frenar la penetración estratégica e infraestructura financiada por China, Rusia e Irán en el continente.
Siguiente escala: Ecuador y la lucha contra el narcotráfico
Tras concluir sus reuniones en Colombia, Rubio se trasladará a Ecuador para entrevistarse con el presidente Daniel Noboa. La agenda bilateral incluye la evaluación de las operaciones navales y aéreas conjuntas dirigidas contra redes del crimen organizado como Los Choneros.
Estas acciones forman parte del despliegue militar implementado por Washington en el Caribe y el Pacífico oriental contra embarcaciones sospechosas de tráfico ilícito de drogas. El operativo ha generado debate internacional tras dejar un saldo estimado de más de 200 fallecidos en aguas internacionales.
