En los pasillos de cualquier tienda de belleza, o mejor dicho, en los feeds de TikTok, los protagonistas ya no son solo las mujeres adultas con rutinas complejas de diez pasos.

Ahora, son niñas de diez años aplicando sérums con retinol, mascarillas con ácido glicólico y tónicos que antes estaban reservados para pieles con más de dos décadas de vida.

El auge del skincare entre adolescentes ha irrumpido como una tendencia viral, tan brillante como preocupante.

La fundadora de Bana Cosmetics indicó que marcas como Glow Recipe, The Ordinary y Drunk Elephant —cuyos empaques parecen diseñados para protagonizar un unboxing en redes— han conquistado la curiosidad de niños y adolescentes, sin una diferenciación clara entre piel en desarrollo y piel adulta.

La piel adolescente, por lo general, es saludable, elástica y con una excelente producción de colágeno. No necesita despigmentar, rejuvenecer ni exfoliarse con químicos potentes.

Lo que sí necesita es educación: limpieza suave, hidratación básica y protector solar.

Finalmente, dijo que como madre y creadora de una marca de belleza consciente, no puede quedarse callada “ante esta ola que, aunque colorida y entretenida, puede dejar marcas invisibles en una generación que apenas empieza a definirse”.

El skincare debe ser un acto de autocuidado, no una imposición estética que genere ansiedad desde la infancia.