Después de meses marcados por la incertidumbre, el miedo y la detención migratoria, David y Jeanpied lograron llegar a Charleston, Carolina del Sur, tras entregarse a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) luego de cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

La escasez de oportunidades laborales, la crisis político-económica y la inseguridad constante en Colombia fueron los principales factores que empujaron a estos jóvenes a abandonar su país y emprender una travesía sin certezas.

“Salir del país te cambia la perspectiva”

David, padre de dos hijos que permanecen en Colombia, aseguró que la decisión fue difícil, pero necesaria.

“Salir del país te da una perspectiva de que vas a hacer algo diferente, de que puedes aspirar a nuevas cosas. A pesar de todo lo que pasé para llegar acá, no me arrepiento. Hoy me siento bien y puedo ayudar a mi familia”, expresó.

Jeanpied, de 20 años, intentó trabajar en diseño gráfico, barberías y otros oficios antes de tomar la decisión de migrar.

“La economía no es buena, no hay oportunidades y el dinero no alcanza para nada. Por eso decidí arriesgarme a cruzar la frontera en busca del ‘sueño americano’”, relató.

Miles de migrantes detenidos cada día

De acuerdo con cifras recientes de ICE, alrededor de 7,000 migrantes son detenidos diariamente tras cruzar la frontera.
Entre ellos hay familias completas, menores de edad, mujeres embarazadas y hombres solteros de distintas nacionalidades que arriesgan su vida para llegar a Estados Unidos.

Incertidumbre y temor tras entregarse a ICE

David pagó $1,500 dólares a un coyote para cruzar caminando por la parte trasera del aeropuerto de Tijuana, México, y entregarse voluntariamente a las autoridades.

“Apenas me entregué me quitaron el pasaporte, los cordones de los zapatos y el equipaje. Nos llevaron a un centro de detención en San Diego y empezó la incertidumbre total”, contó.

Durante 15 días, permaneció junto a unas 60 personas en una habitación de aproximadamente 3×6 metros, con un solo baño y sin acceso a higiene básica.

“Durante casi 20 días no nos dejaron bañarnos ni lavarnos la boca”, recordó.

Las comidas consistían únicamente en sándwiches, jugos, agua y fruta. Para dormir, utilizaban colchonetas de apenas dos centímetros de grosor y cobijas térmicas similares a papel aluminio.

Traslados y condiciones extremas

Luego de ese periodo, David fue trasladado a Phoenix, Arizona, donde finalmente pudo bañarse. Sin embargo, la incertidumbre continuaba.

Posteriormente, fue llevado por tierra durante casi 24 horas en un autobús con aire acondicionado extremo.

“Íbamos esposados de manos, tobillos y cintura. Parecíamos presos de alta seguridad”, relató.

Foto tomada de Internet.

Tras varias escalas aéreas, el grupo llegó a Denver, Colorado, donde fueron recluidos en un centro penitenciario por varias semanas más.

Allí vestían uniformes y recibían atención médica y psicológica.

“Estuve dos meses detenido. Leí cuatro libros para no pensar en lo que estaba pasando. Ver televisión y jugar ajedrez era lo único que nos distraía”, dijo David.

El cruce de Jeanpied: pocos días, pero intensos

El recorrido de Jeanpied comenzó en Tijuana, con destino a Mexicali, tras pagar $650 dólares a un coyote.

Antes de cruzar, fue llevado a una casa en malas condiciones donde esperó varias horas sin información clara.

Habitación en México donde Jeanpied esperó antes de cruzar la frontera.

El cruce duró unos 20 minutos, hasta que fue detenido junto a otros migrantes por agentes de ICE.

Habitación en México donde Jeanpied tuvo que esperar un par de horas mientras era llamado para cruzar la frontera.

Dormía en el piso y se alimentaba únicamente de burritos, día y noche.

Detención y liberación condicional

Tras varios traslados, Jeanpied fue llevado a otro centro donde perdió la noción del tiempo.

Después de una semana detenido, fue trasladado a una fundación donde pudo bañarse, comer mejor y recibir un kit de aseo personal.

Tres días después, fue puesto en libertad bajo condiciones:

  • Comparecer ante la corte
  • Continuar su proceso migratorio
  • Enviar una foto semanal para verificar su ubicación mediante un celular proporcionado por ICE

Un nuevo comienzo en Charleston

Han pasado ocho meses desde que David cruzó la frontera. Actualmente trabaja para reunir el dinero necesario y pagar un abogado que lo ayude a continuar su proceso de asilo.

Jeanpied, por su parte, llegó hace un mes a Charleston, donde cuenta con el apoyo de su tía, quien se ha hecho responsable de su estadía.

Ambos esperan regularizar su estatus migratorio y reconstruir su vida en Estados Unidos, sin contemplar el regreso a Colombia en el corto plazo.

(Los nombres completos se mantienen en anonimato por razones de seguridad).

Periodista colombiana, graduada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Contacto: laura@elinformadornewspaper.com