Deportes. Foto créditos: Snapwire de Pexels

La Asamblea General de Carolina del Sur está a un paso de aprobar una legislación histórica que cambiará las reglas del juego en los deportes universitarios. El Senado dio luz verde inicial a un proyecto de ley que permitirá mantener en secreto los pagos a atletas universitarios, una medida diseñada para proteger la competitividad de equipos icónicos como los Gamecocks y los Tigers.

Con esta decisión, el estado se suma a Arkansas, Utah, Colorado y Kentucky en la restricción de acceso público a los contratos de Nombre, Imagen y Semejanza (NIL).

¿Por qué Carolina del Sur oculta los salarios de sus atletas?

La principal motivación de los legisladores no es el gusto por el secretismo, sino el miedo a la desventaja competitiva. Los defensores del proyecto argumentan que, si las nóminas fueran públicas, otras universidades podrían «robar» talento ofreciendo contratos superiores, desmantelando las plantillas locales.

Puntos clave de la controversia:

  • Competitividad: Evitar que rivales extrapolen presupuestos para atraer a los mejores jugadores.
  • Privacidad: Proteger información financiera sensible de los estudiantes-atletas.
  • Vacío legal de la NCAA: Ante la falta de reglas claras a nivel nacional, los estados están creando sus propias normas para sobrevivir en el mercado actual.

El conflicto: Transparencia vs. Rendimiento deportivo

A pesar del apoyo mayoritario, la medida enfrenta críticas severas por la falta de fiscalización de los fondos. Una demanda presentada por Frank Heindel, defensor del gobierno abierto, puso el tema en la agenda legislativa tras la negativa de la Universidad de Carolina del Sur a divulgar detalles de pagos bajo la Ley de Libertad de Información.

Argumentos en contra del secreto financiero:

  1. Desigualdad de género: Sin transparencia, es imposible verificar si el presupuesto se distribuye justamente entre deportes masculinos y femeninos.
  2. Valor de mercado: Los atletas no pueden conocer su verdadero valor si desconocen cuánto ganan sus pares en otras posiciones o universidades.
  3. Control de fondos públicos: Existe la duda persistente sobre si el dinero estatal está financiando indirectamente estas nóminas privadas.

El futuro de los deportes universitarios en 2026

El senador republicano Chip Campsen, exatleta de The Citadel, lamentó el «cambio radical y terrible» que ha sufrido el modelo deportivo tradicional. Sin embargo, la presión por evitar desastres deportivos —como las temporadas mediocres de 2025— ha forzado a los legisladores a priorizar los resultados en el campo.

¿Qué sigue para el proyecto de ley?

La próxima semana se llevará a cabo una audiencia clave donde los directores deportivos de las principales universidades deberán aclarar si se destinan fondos estatales a estos programas. Tras esta sesión, el proyecto podría pasar al escritorio del gobernador para su firma final antes de que concluya el periodo legislativo en mayo de 2026.