La expectativa de vida de los nativos americanos en el oeste de Estados Unidos ha caído por debajo de los 64 años, equiparándose a países como la República Democrática del Congo y Haití.
En contraste, los estadounidenses de origen asiático tienen una esperanza de vida promedio de 84 años, comparable a la de Japón y Suiza.
Un reciente estudio titulado “Ten Americas”, publicado en The Lancet, expone la creciente disparidad en la salud de los diferentes grupos poblacionales en EE. UU., una brecha que casi se ha duplicado desde el año 2000. Según Tom Bollyky, director del programa de Salud Global en el Council of Foreign Relations, “esto es como comparar países completamente distintos”.
Factores que impactan la esperanza de vida
El análisis demuestra que la esperanza de vida depende significativamente del lugar de residencia, las condiciones económicas y la identidad racial o étnica. Por ejemplo:
- Nativos americanos: Su expectativa de vida ha disminuido constantemente desde el 2000, especialmente en el oeste, donde los ingresos individuales son inferiores a $20,000 al año. Además, el acceso limitado a servicios médicos y las condiciones de vida precarias han exacerbado esta crisis.
- Población negra: Aunque hubo mejoras en la esperanza de vida entre 2000 y 2012 gracias a avances en la educación y tratamientos médicos, el progreso se estancó desde 2016 debido al aumento de las desigualdades económicas.
- Latinos: A pesar de tener tasas más bajas de graduación escolar, este grupo ha mantenido una esperanza de vida alta en comparación con otros, aunque la pandemia de COVID-19 impactó severamente a los latinos del suroeste.
- Asiáticos americanos: Este grupo ha mantenido la expectativa de vida más alta, gracias en parte a mayores tasas de educación superior y mejores oportunidades económicas.
Problemas estructurales detrás de la crisis de salud
Las condiciones socioeconómicas como la pobreza, la discriminación y el acceso limitado a recursos esenciales contribuyen directamente a estas disparidades. Entre las causas identificadas están:
- Enfermedades como diabetes, enfermedades cardíacas y COVID-19.
- Falta de acceso a agua potable y alimentos saludables en comunidades marginadas.
- Sistemas de salud fragmentados, como el Servicio de Salud Indígena, que carecen de fondos suficientes.
Soluciones potenciales
Expertos proponen soluciones para abordar estas desigualdades:
- Intervenciones comunitarias: Programas gratuitos para combatir la obesidad infantil, brindar acceso a alimentos saludables y promover la actividad física.
- Reparaciones económicas: Estudios sugieren que pagos de reparación para afroamericanos podrían reducir la mortalidad prematura en un 29%.
- Incentivos a nivel estatal: El gobierno federal podría implementar sistemas de calificación en indicadores de salud, incentivando a los estados a mejorar su desempeño.
Impacto en la salud nacional
Actualmente, la esperanza de vida en EE.UU. (75 años para hombres y 80 para mujeres) es la más baja entre los países ricos, una situación que refleja las graves desigualdades dentro del país. Para revertir esta tendencia, se necesitan políticas que reduzcan la pobreza, garanticen el acceso a servicios de salud de calidad y promuevan la equidad racial y económica.
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